3 feb. 2014


 Productos financieros

- Bon día Joan, pero !quina calor que fa! –saludaba la señora al gerente de la sucursal del Banco, mientras agarraba un puñado de caramelos publicitarios.
Sí señora, yo esta noche no he podido dormir del calor que hacía.
- Bueno Maco, aquí estoy para que me expliques això que me dijo la comercial por teléfono porque yo la verdad, no me aclaro.
Ese producto, a ver, no. Ya ha caducado, tenemos el producto estrella, éste esta muy bien, eh? Y no es nada agresivo, Umm –insistía el gerente, mientras subrayaba los folletos publicitarios.

Nunca antes habíamos visto intereses como éste, y para gente como usted  que no tiene experiencia pero quiere invertir, nada mejor que éste. Con decirle que mucha gente ya lo ha contratado, es que hasta mi suegra, mi consuegra, mis dos hermanas y mucha gente del pueblo, eh?

- Perdona, Joan, que no puc obrir els caramels? – reclamaba la señora, mientras luchaba por abrir un caramelo y agarraba otro puñado para guardar en su bolsillo.
Ah, disculpa ya le abro el caramelo, es que este plástico lo hicieron como para que no se los coma nadie –sonreía el director, sacando una viejas y enormes tijeras de costurera.

Si es así, podemos hacer los papeles y dígame donde hay que firmar.
Joan, dígame una cosa con toda confianza, ¿es verdad que usted tiene una diversión un poco extraña por las noches?
Pero qué dice, Señora Mercè!, a ver de qué se trata, explíqueme.
- Es que me contó el Antonio que, bueno, lo ha visto a usted con un detector de metales paseando por la playa de arriba a  abajo. Y además me ha dicho: yo de un banquero así, no me refiaria. Y yo lo contradije: qué dices Antonio! eso fue que lo confundiste con otro. ¿Cómo va ser el Joan, Hombre? 

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