10 may. 2011

Sobre el precedente cromático del Veso - Bino

Relato finalista del concurso de relatos beso de Rechena. Marzo 2011

No se sabe con certeza lo que pasó, ya que de ser cierto, ocurrió hace muchísimos años. Aducían algunos que aquella gran fiesta fue celebrada en el Reino de los Taifas, si bien, lo que no queda del todo claro, es por qué sus pobladores entraron como en una especie de olvido colectivo para mantenerla en secreto. Otros juraban que lo que ocurrió esa noche fue un pacto diabólico jamás visto, pero igualmente hay quienes comentaban que ese suceso estaba escrito detalladamente con letras de oro en pergaminos sagrados ya desaparecidos. Y hay los más osados que denotaban que esa experiencia, fue borrada a propósito de la memoria de sus habitantes, con unas técnicas antiguas, ya que aquello era impactante: el recuerdo más dulce que jamás hayan podido vivir.

En lo que sí parecen coincidir la mayoría, es que se trataba de la fiesta del beso sensual que se celebró por primera y única vez, pasada la primera vendimia. Estaban convocados todos los viticultores, el público estaba expectante puesto que jamás se les hubiera ocurrido una idea tan descabellada en aquellos tiempos. Aseguran los que lo leyeron en un libro apócrifo, que durante la noche fueron desfilando por allí, los grandes Señores viticultores vestidos fastuosamente, entre ellos figuraban; Los señores Garnacha, Monastrell, Tempranillo, Pinot Noir, y por supuesto Cabernet Sauvignon y Merlot, entre otros.

Se acercaba la hora, la prueba consistía en comprobar el color, el autentico color del vino tinto entre todos los asistentes a la fiesta, en contraste con unos labios sensuales elegidos entre el público, de hermoso color rubí, reflejos violáceos y tonalidades púrpura o granates. Aquellos labios semejantes al vino eran elegidos independientemente que fueran de hombre o de mujer. El viticultor que traía el vino con esas cualidades podía disfrutar de dar el primer beso sensual que se haya dado públicamente en toda la historia.

Lo que no estaba previsto, aseguran asimismo los más eruditos, es que aquel beso se prolongó indefinidamente hasta sumirlos en la locura y el olvido. Cuando el verdadero objetivo era encontrar aquella antiquísima similitud del beso con el buen vino: que en la boca son potentes, de buen cuerpo, carnosos, redondos y persistentes.

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