5 feb. 2012

Mis relatos / Serie 11

En el frio siberiano, las flores de mi terraza huian hacia el interior para inspirarme

92.A medida
De entre estas cuatro mujeres, prefiero ésta- decía el Narco, mirando el catálogo- eso sí, asegúrese de que le hagan todas las cirugías y no olvide subirle los párpados para que le cambie la mirada. También coméntele al cirujano que le quite las falsas costillas para que le haga más cintura, así quedará mejor. Con un trasero y un par de tetas que serán la envidia de todos! Después hay que llevarla a comprar la ropa moderna y que tire todas esas hilachas que es lo único que tiene los pobres! Pero no me la traiga hasta que esté todo hecho, lista para exhibirla, no quiero ver moretones en su cara, ni oír quejas, la quiero lista como potra salvaje. Entiendes? Para eso pago.


91.Madre de alquiler
Sobre todo, elíjala joven -aconsejaba el Yanki- Asegúrate que no haya ningún enfermo mental en su familia, escoja una mujer guapa, que de ésas hay muchas, no demasiado pobre porque estará desnutrida, ante todo que esté sana, después la llevaremos a hacerle los análisis y nos pondremos manos a la obra. Nueve meses de cuidado, mientras hacemos turismo, esto durará poco, ya veras, atención médica, el pago y nos llevaremos al bebé. Es todo tan fácil, mi cielo. Ya sabes que el dinero lo soluciona absolutamente todo.


90. El santito
Cariño, tu no lo puedes creer pero a mí ese santito me trajo mucha suerte, fíjate: yo cojí aquel piso de Sant Gervasi que tu conociste: divino de la muerte, amoblado y precioso. Al poco tiempo de instalarme, me lo encontré en una cómoda, aún no se que santito es, pero me hizo el milagro, necesitaba alquilar las habitaciones. No más poner los anuncios, me llamó un chaval joven muy limpito y educado, dos días más tarde apareció otro: más de lo mismo. Mi problema económico se estaba resolviendo. Yo saqué el santito del armario y lo dejé sobre la cómoda de mi habitación…había que premiarla. La sorpresa vino después de la comida de celebración…los dos jóvenes dijeron desfachatadamente, sin más, y casi al unísono: aquí estamos tan a gusto, menos mal no hay maricones!. Santo cielo, que me trague la tierra! No podré invitar a mi propia casa a Juan y Phillipe que se besuquean todo el tiempo con lo enamorados que están?…bueno y yo que haré? si me echo un noviecito de esos guapos del eixample! Suerte de mierda la mía, con estos del Opus y eso que son jóvenes!

89. Rejuvenecimiento facial
Aló? Aló? Si, dígame?…Buenos días Señora, la llamo para ofrecerle una técnica revolucionaria jamás vista, única en el mercado de la estética, revolucionaria, sí, si. Qué otro método le permite verse hasta diez años más joven en tan sólo veinte minutos? Es láser dial de alta tecnología. Claro señora, para pieles blancas, morenas y oscuras. No requiere incapacidad laboral ni física, sin anestesia ni cirugía. Tenemos como demostrárselo. Sí si, señora, le ampliaremos la información y también tengo para ofrecerle otro método: lipólisis, un procedimiento de avanzada, seguro y efectivo que existe en la actualidad para hacer desaparecer aquellos incómodos gorditos. Nuestro tratamiento consiste en diluir la grasa y extraerla de forma activa o pasiva según cada paciente, Sin lugar a dudas…bye bye.


88. La pecadora
Nunca quise pasar tanto en el anonimato como en ese tiempo, fíjate me sentía perseguida, es como si todos quisieran meterse conmigo, intentaba hacer mi vida normal, pero sabes? cada día me abordaban cuando salía del hospital y me hablaban, siempre lo mismo. Sólo un día estuve atenta y pensé por esta vez escucharé: el señor se dirigió a mi con una expresión de pena en su cara y esta vez sin mucha insistencia me dijo que visitara la congregación para acercarme a Dios, no tienes buena salud porque estas alejada de la palabra de Dios. Te falta salud, porque estás en pecado, me decía. Yo llevaba mi pañuelo a la manera como mis amigas africanas me lo habían enseñado, estaba acabando la quimioterapia y luchaba con mi enfermedad a mi manera.

87. Alberto
Aquel domingo nos subimos a la camioneta que servia de transporte público colectivo, era dificultoso subir la silla de ruedas porque ya tenia sobrecupo de pasajeros, cargábamos a nuestro amigo Alberto, como podíamos, más valía las ganas de hacer un viaje que las condiciones adaptadas para él, no eres consciente de esto en absoluto, otra violencia más, cómo si fuera poco. En el pueblo, mi sorpresa, las callejuelas empinadas no daban para hacer rodar la silla libremente, me ofrecí para llevarlo y aquí comenzó el desfile de rostros desfigurados ante mis ojos, parecía un concurso mostrando cuál de todos mostraba más pena, miraban con cara de pobrecito, yo quería que me tragara la tierra, pero la cosa no terminaba ahí. Más tarde nos dirigimos al bar del pueblo en donde algunos campesinos bebían ya sus cervezas y para colmo, uno de ellos se acercó a Alberto para darle monedas como reza la iglesia: domingo día de caridad. Alberto rechazó la ayuda y el campesino ignorante y ofendido le dijo; claro, Dios le dio dinero pero no salud!

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